
El Buen Pastor
by P. Raju Gudimalla, HGN | 04/26/2026 | From the ClergySaludos de paz y alegría en el nombre de Cristo:
Queridos hermanos y hermanas, en este Cuarto Domingo de Pascua, a menudo llamado Domingo del Buen Pastor, escuchamos la voz de Jesucristo en el Evangelio de Juan (10, 1–10). Él habla no solo como el pastor, sino, de manera llamativa, como “la puerta”. Esta imagen nos invita a una confianza más profunda: Él es tanto quien guía como el camino mismo por el cual entramos en la vida.
En un mundo lleno de voces que compiten —algunas atractivas, otras engañosas— puede ser difícil discernir a quién seguir. Sin embargo, el Señor nos recuerda que sus ovejas reconocen su voz. Este reconocimiento no proviene del ruido ni de la fuerza, sino de la relación. Cuanto más oramos, escuchamos la Escritura y recibimos los sacramentos, más familiar se vuelve su voz.
Jesús advierte sobre aquellos que vienen a “robar y destruir”. Hoy pueden tomar muchas formas: distracciones que nos apartan de la verdad, miedos que debilitan nuestra fe o falsas promesas que nos dejan vacíos. En contraste, Cristo ofrece algo duradero: “vida… en abundancia”. Esta abundancia no se mide en el éxito material, sino en la paz, el propósito y la comunión con Dios.
El Catecismo de la Iglesia Católica enseña que Cristo es el “Buen Pastor” que conoce a sus ovejas y da su vida por ellas (CIC 754). Un buen pastor, entonces, es aquel que guía con amor, protege con valentía y busca a los perdidos con misericordia, reflejando al mismo Cristo.
Como dijo bellamente San Agustín: “Para ustedes soy obispo, pero con ustedes soy cristiano”. Esto nos recuerda que todos nosotros, de diferentes maneras, estamos llamados a participar en la misión pastoral de Cristo, cuidándonos unos a otros en la fe y en la caridad.
Como su sacerdote, los animo esta semana a preguntarse: ¿la voz de quién estoy siguiendo? Tomen cada día un tiempo de silencio con el Señor. Permítanle llamarlos por su nombre. Confíen en que Él camina delante de ustedes, guiándolos hacia la verdadera libertad y seguridad. Por favor, oren por todos los sacerdotes para que sean buenos pastores.
Que permanezcamos cerca del Pastor, entrando siempre por Él y encontrando la plenitud de vida que nos promete.
Con paz y oraciones,
P. Raju Gudimalla, HGN.