
Reflexión Mensual del Obispo
by Obispo Myron J. Cotta, D.D. | 03/22/2026 | From the ClergyQueridos hermanos y hermanas en Cristo:
Con la llegada del mes de marzo, nos damos cuenta de que estamos entrando en el mes y la estación de los nuevos comienzos: ¡la primavera!
Lo que parecía muerto durante la dura estación del invierno, ahora, con la llegada de la primavera, nos rodea con un grandioso despliegue de belleza y nueva vida, ¡esperanza!
Así ocurre con la temporada de Cuaresma. A través de la práctica de la oración, la abnegación, la penitencia y el sacrificio, la nueva vida de la gracia nos ayuda en nuestra vida espiritual a pasar de la oscuridad a la luz, ¡pasando de un invierno espiritual a una primavera espiritual! ¡El hecho de que el Hijo de Dios se despojara de sí mismo al asumir la naturaleza humana ha transformado el invierno de la muerte eterna en la gloria de una nueva primavera de Resurrección!
Al imitar al Mesías, Él nos llama a despojarnos de nosotros mismos para ser llenos de su Presencia. Nos llama al arrepentimiento y a ser fieles a su Evangelio. Nos recuerda que vino a liberarnos del poder de Satanás y a restaurar —reordenar— nuestra relación con el Padre.
A través del amor sacrificial de su dolorosa Pasión y Muerte, Jesús, en su cuerpo crucificado, colgado en la cruz con los brazos extendidos, suspendido entre el cielo y la tierra, une ambos mundos y ancla a la humanidad caída a su amor redentor. Es en el Monte Calvario donde se reconcilian el reino divino y el reino caído —los pecadores—. La Divina Voluntad del Padre se cumple en la obediencia del Hijo. Solo hay Uno que puede redimirnos y salvarnos: ¡es el Señor Jesús, que es Misericordia, encarnado y Resucitado!
Así pues, hermanos y hermanas, jóvenes y mayores, salgamos de nuestro invierno espiritual y entremos en la primavera de los nuevos comienzos. Encontrémos un nuevo comienzo renunciando a los miedos, las decepciones, las desilusiones y el pecado en nuestras vidas, y llenémonos de un sentido de vida nueva. En esta Cuaresma, Jesús quiere encontrarnos donde estamos. Celebremos un nuevo comienzo a través del sacramento de la Reconciliación, al confesar y ser absueltos de nuestros pecados. Jesús nos llama por nuestro nombre para que nos entreguemos, para que le entreguemos nuestras vidas por completo a fin de llegar a ser más como él. Juntos, comprometámonos, con la ayuda del Espíritu Santo y las oraciones de Nuestra Señora, a crecer en santidad mientras avanzamos hacia la gloriosa celebración de la Pascua. Amén.
En la paz de Cristo,
Obispo Cotta
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